La Conferencia del Episcopado Dominicano, fruto de su XLVI Asamblea Plenaria, cambió sus estructuras de mando y escogió nuevamente al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez presidente del más alto órgano de dirección de la Iglesia Católica en el país. López Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santo Domingo, sustituyó en el cargo al obispo de Santiago de los Caballeros, Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien quedó como miembro del Consejo Permanente de la Conferencia.